sábado, 18 de noviembre de 2017

PAPELES DE LA RAPIÑA DEL 36

Autoridades franquistas en el Ayuntamiento de Olite
El Archivo Municipal del Ayuntamiento de Olite/Erriberri es rico en documentación medieval, uno de los mejores de Navarra, pero también conserva papeles que retratan la más triste historia reciente como, por ejemplo, el expolio que las autoridades franquistas practicaron después del golpe de Estado de 1936 contra las propiedades de los vecinos de orientación republicana. Viñas, casas, pajares, caballos o cabras aparecen en la relación, hasta ahora inédita, de los “bienes encatastrados y demás riqueza” que los nuevos mandatarios municipales atribuyeron a “los individuos de izquierda”, 50 de los cuales acabaron mal enterrados en las cunetas. 
          Quince meses después del triunfo del golpe, cuando ya la guerra avanzaba a favor de los rebeldes, el Ayuntamiento alzado elaboró una lista de siete folios con los nombres de aproximadamente 250 vecinos “izquierdistas” en la que aparecen sobre todo varones, pero también añadidos que señalan a la “esposa” o los “hijos” que eran sospechosos de haber votado al Frente Popular o a los nacionalistas vascos.
            De la misma época es una copia de las certificaciones previstas para la incautación de bienes de los republicanos más señalados, muchos de ellos ya asesinados. En una columna se consignan los nombres, después las propiedades y, al final, su valoración en pesetas. Son 28 personas significativas, como alcaldes y concejales de la coalición republicano socialista que gobernó el Ayuntamiento. También hay sindicalistas o simples vecinos que figuran en la lista como “individuos de izquierda”. Las mayores propiedades corresponden a los hijos de José María Azcárate, a Carlos Escudero (alcalde de Acción Republicana), Salvador Eraso (concejal socialista), Benito García, Juan García (alcalde socialista), Lorenzo Gorría (concejal socialista), las hijas de Blasa Llorente y a Víctor Ruiz. Ver listado completo:



viernes, 10 de noviembre de 2017

A LOS 50 AÑOS DE LA HISTORIA “CLANDESTINA” DE OLITE

El autor, Ángel Jiménez Biurrun
En pleno invierno de la dictadura franquista, el año 1967 (se cumple ahora medio siglo) hubo una pluma anónima que a través de una treintena de hojas mecanografiadas y mil veces fotocopiadas en la clandestinidad se atrevió a escribir la historia de Olite/Erriberri desde un punto nunca antes contado, desde la perspectiva de la economía y la influencia que tuvo la usurpación del comunal, de los conflictos entre liberales y carlistas, de motines y sangre, de la llegada del siglo XX y la República y cómo, por primera vez, se puso nombre a medio centenar de asesinados del pueblo abandonados en las cunetas. Aquella mano discreta, que también fue amenaza, fue la del olitense Ángel Jiménez Biurrun, un albañil comprometido en la época con las organizaciones cristianas progresistas.
        Ángel Jiménez rondaba entonces 40 años y su sobrino Javier Rey era solo un adolescente que le ayudaba en las correcciones del texto y a pasar a máquina una historia valiente que ya no hablaba de castillos, reyes ni princesas, como solo se habían escrito hasta entonces las crónicas olitenses. Las fotocopias de aquel relato fresco corrieron pronto de mano en mano y no hubo curioso comprometido con la libertad que no echara un ojo a aquella “Historia de un Pueblo”, como la tituló el autor, que nunca cuajó en libro quizá por la humildad de Jiménez.
       Las hojas, ilustradas con dibujos del mismo redactor sobre escenas que narraba, comenzaban con un prólogo en el que el autor aclaraba que a través del caso de Olite/Erriberri pretendía, en general, contar lo que había ocurrió con las tierras comunales en Navarra y cómo se vendieron a particulares en el s. XIX, lo que dio origen a conflictos y a la desigualdad social.
        La “Historia de un Pueblo” se adentra, después, en cómo un capitalismo agrícola incipiente, disfrazado de modernidad, utilizó los partidos liberales para hacerse con cómplices que desde los ayuntamientos entregaron los terrenos comunales o corralizas, columna del sustento de la mayoría campesina carlista que aseguraba cierta igualdad y garantizaba que no hubiera grandes pobres. Roto este equilibrio, los más humildes, sin tierra que cultivar, tuvieron que emigrar por cientos en barcos que les llevaron a Argentina, Uruguay o Cuba.
         “De la 8.000 hectáreas con las que contaba el pueblo, tan solo 1.000 quedaron en forma de pequeñas parcelas”, destaca Jiménez para arrancar una explicación que, a raíz de este empobrecimiento, desencadenó, por ejemplo, en una emboscada nocturna “trabuco en mano” contra el hijo de un corralicero, en cuatro jornaleros muertos en una taberna tras una refriega en 1884 entre vecinos y alguaciles “cuchilleros” y, por fin, en la llegada en 1903 del cura Victoriano Flamarique que con sus cooperativas modernizó el pueblo y amansó las levantiscas bases carlistas.
       El autor, un enamorado de la obra social del párroco de Santa María, explica cómo las fortunas liberales seguidamente organizaron el Sindicato de Labradores para neutralizar la influencia del Círculo Católico Agrario carlista creado por Flamarique. Narra como continúo el conflicto por la reversión al Ayuntamiento de los comunales privatizados, de las presiones a través de los incendios de pajares de los propietarios o del asalto al cuartel de la guardia civil en 1914 que terminó con otros cuatro olitenses muertos y un consejo de guerra que condenó a varios vecinos más.
         El relato contextualiza que, entonces, el cura medió para serenar al campesinado, que se declaró en huelga y no fue a trabajar a las tierras de los corraliceros. También que, en 1920, la Caja Rural y la Bodega Cooperativa entraron en dificultades económicas y cómo las mayores fortunas aprovecharon para minar la credibilidad del padre del cooperativismo olitense y, prácticamente, forzaron su traslado a Tarazona, donde murió Victoriano Flamarique casi olvidado, según recuerda Jiménez.
        En este contexto de desmembración de la organización campesina llegó la II República, que supuso una vuelta a la reivindicación del comunal como sustento económico de la mayoría de los vecinos y el impulso de sindicatos de clase como el socialista UGT, “al que se adhiere la mayoría de los trabajadores olitenses”. Una alianza de republicanos de izquierda y ugetistas ganó las elecciones municipales, mientras que los carlistas, ahora junto a la derecha autoritaria, se obsesionaron en atacar un régimen republicano que se había declarado laico.
       El autor de “Historia de un pueblo”, siempre desde una perspectiva cristiana abierta, narra el devenir municipal republicano, con aciertos y errores, y cómo, al final, estalla el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Y es aquí cuando el relato vuelve a ser verdaderamente valeroso. Habían pasado 31 años de la sublevación militar de Franco y la presión de la dictadura era tal que solo murmullos ponía nombre a los republicanos asesinados en los primeros días de la revuelta. Pues bien, fueron las hojas clandestinas de Jiménez las que, por vez primera, rompieron el silencio y blanco sobre negro pusieron nombre y apellidos a los republicanos asesinados, que hasta casi los años 80 no fueron desenterrados de las cunetas e inhumados en un panteón común en el cementerio. “Han pasado 30 años (escribió un visionario Jiménez en 1967) y sería justo que los hijos de aquellos vencidos puedan hablar de sus padres sin amargura ...”
        Terminaban las fotocopias clandestinas con una triste premonición: “Se había extendido la creencia que tras la guerra los caciques darían facilidades a los jornaleros, Todo ha seguido igual ...”. Ángel Jiménez vivió después en Pamplona, estuvo casado 40 años con Rosa Ramírez y tuvo tres hijos que ya le han dado hasta hermosos nietos. Con casi 88 años su pluma no falta en los artículos costumbristas que regala al vecindario cada año en el Programa de la Fiestas. Pero, quizá, fueron estas hojas valientes, anónimas entonces, una de las mayores aportaciones que ha legado Jiménez a los olitenses.

domingo, 15 de octubre de 2017

ASIER BAIONA, EL PORTAVOZ DE LA CUP ES DE OLITE

Baiona delante de la iglesia de Santa María de Olite
Asier Baiona García encabeza en el momento histórico que vive Catalunya el grupo municipal de los anticapitalistas de la CUP en la localidad de Molins de Rei, situada a unos 25 kilómetros de Barcelona. Baiona hunde sus raíces familiares en Olite/Erriberri, donde mantiene una casa, visita la localidad en fiestas y este año, junto a varios correligionarios, asistió al Chupinazo de Tafalla.
               El portavoz catalanista es joven, tiene 33 años, ha conocido la precariedad laboral y ahora trabaja en un servicio externalizado del Ayuntamiento de Barcelona. Independentista, feminista y socialista, Baiona habla catalán, castellano, inglés, ruso, italiano y hasta euskera, que aprendió cuando vivió en San Sebastián/Donostia y donde también militó en el sindicato LAB.
El portavoz de la CUP en el Palacio olitense
               A Baiona todo lo de Olite/Erriberri le es cercano y, por ejemplo, en su toma de posesión como edil recordó su origen y la lucha del incipiente cooperativismo olitentese de 1914, que acabó con un asalto al cuartel de la guardia civil y la muerte a tiros de tres jornaleros, entre ellos su tatarabuelo. Estas fueron las últimas palabras de un emotivo discurso: “quiero recordar también a todos aquellos luchadores antifascistas que se dejaron la piel por la democracia, colectivizando la tierra y las industrias, a todos aquellos alcaldes y concejales fusilados y detenidos por el fascismo, y muy especialmente a mi tatarabuelo Ramon Baiona, fusilado en 1914 por la Guardia Civil española en Olite/Erriberri (Nafarroa, Euskal Herria) mientras luchaban por pan, trabajo y libertad”.

En el Chupinazo de Tafalla
¿Asier Baiona, portavoz de la CUP, cómo es Molins?
Molins de Rei es una localidad de 25.000 habitantes, dentro de la comarca del Baix Llobregat. No es de las más grandes pero se diferencia por una gran vida asociativa y cultural, una identidad de pueblo y una particular lucha por no convertirse en una ciudad dormitorio de una gran área metropolitana de cinco millones de habitantes, como es la cercana Barcelona. Tiene un famoso pasado agrícola e industrial textil, uno de los pueblos con más catalanohablantes de la comarca, históricamente mayorías de izquierdas del PSUC e ICV, y actualmente mayoría independentista, aunque gobiernan el PDECat y el PSC con mayoría absoluta.
Yo nací en Castelló, tengo 33 años y llegué a Barcelona en 1997, aunque he vivido en Donostia y València. Empecé a militar en la Esquerra Independentista con 19 años, en Endavant y en la CAJEI (que posteriormente se uniría a Maulets para crear Arran, la sectorial juvenil de la EI), tanto en Barcelona como en València y en Castelló. Cuando viví en Donostia con 21 años milité en el sindicato LAB y colaboré con el gaztetxe del barrio de mi madre y mis abuelos, Intxaurrondo. Después entré en la CUP de Barcelona y  en 2013 voy a vivir a Molins.
En septiembre, en fiestas de Olite/Erriberri
¿Cómo llegas a encabezar el grupo en el Ayuntamiento ?
 Siempre me ha gustado implicarme allá donde he vivido, sea un gaztetxe, un centro social o una organización donde vean representadas mis ideas de liberación nacional, social y de género. La CUP somos el principal partido de la oposición con cuatro concejales.
               Yo entré en sustitución de una compañera en el pleno de febrero de este año y me nombraron portavoz, aunque la portavocía es compartida entre todos. Cuando hay un relevo se debe prometer el cargo (en mi caso, por imperativo legal) y se tiene la oportunidad de decir unas palabras. No la quise desaprovechar y recordé porqué estoy en esto: porqué se ha pisoteado los derechos culturales y lingüísticos de Euskal Herria y los Països Catalans, porqué se pisotea diariamente los derechos de los trabajadores, de las minorías, de los discriminados, porqué se asesina a quien se levanta y protesta, como mi bisabuelo Ramón.
¿Recuérdanos tu vínculo con Olite/Erriberri?
Recuerdo Olite/Erriberri desde que tengo uso de razón. La familia de mi abuelo Juan Cruz Bayona son de allí. A los pocos años de nacer mis padres se divorcian y me fui a vivir con mis abuelos a Donostia y luego a Castelló. Recuerdo pasar todos los veranos, Navidad y Fiestas entre Donostia y Olite, los paseos al Chorrón, ir en bici a por leña a los viñedos, las comidas en las Fuenticas, cuando la entrada al Castillo era gratuita y nos pasábamos las tardes allí ... ir vestido de blanco y rojo en fiestas, etc. El Bayona me viene de parte materna. Me lo cambié a los 18 años porqué siempre estuve más con la familia de mi madre. Me siento más identificado y lo hice en homenaje a una mujer que me crió como pudo, totalmente sola, limpiando casas en negro y sin ayudas sociales.
Siempre lo escribo “Baiona”, con ortografía vasca, aunque la burocracia española todavía no me ha permitido hacerlo oficialmente. Desde pequeño he tenido curiosidad de porqué si somos vascos y tenemos un apellido vasco, no hablamos euskara y no lo escribimos en euskara. También tengo el honor de ser el primer Baiona en aprender euskara, primero de manera autodidacta, luego en la euskaltegi AEK cuando viví en Donostia y finalmente en la Euskal Etxea de Barcelona.
En la foto como portavoz de Molins
¿Cómo salió tu familia de la localidad?
Mi abuelo nació meses después de proclamarse la República, en una casa de la rúa de la Abadía, donde todavía viven familiares. Durante la guerra civil tuvo en casa un soldado italiano, casi adolescente, que le llevaba en bicicleta a la escuela, al Chorrón, etc. Desde pequeño trabajó en los Franciscanos, luego le trasladaron a los franciscanos de Miranda de Ebro y de Durango. En Olite también hizo de pastor y estuvo en la Tejería, pero en los años 50 se fue a Donostia donde entró en la fundición Luzuriaga (en los 70 abrieron en Tafalla y lo ofrecieron volver, pero al final se quedó). Tuvo un montón de hermanos, la más mayor nació en 1917, casi todos tuvieron que emigrar. Mi abuelo y su hermano Luis a Donostia, una hermana a Lleida, otra a Iruña, otro a Venezuela y luego a Catalunya, otra se casó con un ferroviario y se fue a Castejón.
La emigración ha sido una constante en mi familia. Tenemos constancia que un bisabuelo de mi abuelo, llamado Félix Bayona, que emigró a San Rafael (provincia de Mendoza, Argentina) a mediados del siglo XIX junto con otros familiares y muchísimos olitenses. Hoy en día todavía tenemos contacto con los primos argentinos. He tenido la suerte de conocerlos y ellos han venido muchas veces a Olite/Erriberri. El hijo de Félix Bayona, Ramón, tal y como leí en el blog El Olitense por internet fue asesinado en 1914 frente al cuartel de la guardia civil. Es un caso que nunca se ha hablado demasiado en mi familia. Se sabe que años después mi bisabuelo Marino Bayona y su hermano Pablo se fueron a Argentina, por mediación de los hijos y nietos de Félix Bayona, por lo que se mantuvieron en contacto por carta. Pablo Bayona se casó con una olitense llamada Maria Gurrea que conoció allí en Argentina. Nunca regresó. Mi familia contaba que se fue porque no quería hacer la mili, que si volvía le detendrían. Quien sabe si en realidad estuvo relacionado con el asalto al cuartel y la venganza por la muerte de su padre. (Tiempo después murió en atentado el gobernador civil que había ordenado la intervención y cuentan que fueron varios vecinos los que se conjuraron para acabar con él y emigrar después a América)
Mi abuelo me contaba cuando era niño que los Bayona llegaron a Olite/Erriberri con Carlos III el Noble, para trabajar encendiendo las luces del Castillo. Según la leyenda familiar, llegaron de Lapurdi porque lo perdieron todo jugando a las cartas. Lo cierto es que el escudo familiar contiene los colores de la ciudad de Baiona (rojo y verde), dos lobos y el roble de Ustaritze, donde se reunían las juntas forales mientras estuvo ocupada por los ingleses. Mi bisabuelo vivía en el barrio de Corea, en unas casas cerca de la estación del tren. Tenía viñas cerca del actual Polideportivo, pero las vendió cuando su mujer Ascensión Fernandez enfermó, para que fuera tratada por un médico en Iruña. Mi bisabuela era de Funes y llegó a Olite/Erriberri para trabajar de cocinera en el único hostal que había en la época, cerca la actual rúa Romana.
Marino Bayona Larreinaga fue y volvió dos veces de Argentina en diez años. Como su hermano Pablo no podía regresar por miedo a que le detuvieran, le mandó dinero para que fuera a Argentina la madre de ambos. Cuál fue su sorpresa cuando solo vio a Marino volver a  Argentina. Allí hicieron negocio con el comercio agrícola (cereales, frutales, vino, etc.) y con talleres mecánicos. Cuándo regresó a Olite se compró la casa de la rúa de la Abadía y poco después nació mi abuelo que, ya trabajando en Donostia, adquirió una casa en la rúa Revillas a principios de los años 80 donde nosotros ahora vamos a menudo.
Cuéntanos, muy en general, qué está pasando en Catalunya?
Podemos decir que el despertar independentista eclosionó con la manifestación de 1’5 millones de asistentes el 10 de julio de 2010 después que el Tribunal Constitucional tumbó un estatuto ya bastante mutilado. Existe un contexto de crisis, donde Catalunya es la locomotora económica de España, pero las inversiones estatales aquí son nulas, la imposibilidad de tener cierto autogobierno económico, los desprecios hacia nuestra lengua y cultura, los intentos de acabar con la escuela en catalán, y sobretodo, la exploración de todas las vías de reforma y encaje en España.... Cualquier iniciativa desde Catalunya de nuevo autogobierno donde una mayoría de catalanes se sintiera cómoda ha sido descartada al llegar a Madrid. Sin más opciones, el independentismo se erige mayoritario en poco tiempo....
Durante años desde la CUP hemos denunciado las dilaciones innecesarias de Convergència, la debilidad y sumisión de ERC, el chantaje de colarnos sus políticas neoliberales y antisociales a cambio del compromiso por la independencia, hemos sufrido también enfrentamientos internos  .... pero hemos intentado ser un catalizador hacia la independencia y un proces constituyente donde decidirlo todo. Hemos roto la vieja política, destituyendo Artur Mas, y por fin conseguimos una fecha y una pregunta clara y concreta. La CUP siempre ha apostado por proclamarnos soberanos y desobedecer la ilegítima ley española impuesta. Siempre hemos creído que para hacer una tortilla hay que romper los huevos ... Nuestra misión era garantizar la aprobación de la ley del referéndum y de la ley de transitoriedad, mantener la determinación política y generar la movilización popular que las defienda y las mantenga vigente.
¿No temen a la reacción del gobierno Rajoy?
No sabemos que hará el gobierno español más allá de sus sentencias judiciales que debemos desobedecer. No sabemos si conseguirán disolver el Parlamento, ni si nos enviarán la guardia civil o el ejército. No creo que puedan mantener un estado de ocupación permanente con millones de persones en contra, resistencia civil pacífica, boicots, sabotajes y huelgas.
               No importa lo que haga el gobierno de Rajoy. Sabemos lo que tenemos que hacer nosotros: desobedecer, movilizarnos, ser mucha gente en la calle, ejerciendo soberanía y constituir una república. Cuanta más se movilice, más legitimidad tendrá la legalidad catalana. Como decía el escritor valenciano Vicent Andrés Estellés, para muchos el mejor en lengua catalana en el siglo XX, “nada podrán ante un pueblo alegre, vivo y combativo”.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

MÁS MATERIAL PARA MOSTRAR EL PALACIO A LOS ESCOLARES

Marisa Baquero explica una maqueta a los escolares
La empresa Guiarte, encargada de la gestión y dinamización del Palacio Real de Olite que comandan Katrin Setuain y Javier Adot, ha puesto en marcha un nuevo material didáctico para grupos escolares que explica a través de maquetas, disfraces e ilustraciones, cómo era el castillo al que dio esplendor Carlos III de Navarra, un trabajo que, por ejemplo, cuenta cómo era  el peculiar sistema de agua corriente del s XIV que suministraba a fuentes y jardines o reproduce al detalle algunas habitaciones que utilizaban los monarcas de la dinastía Evreux.
Ilustraciones y disfraces acompañan la visita
            Un grupo de chavales del colegio de la localidad ha sido el primero en experimentar el nuevo material. “Tratamos de ir más allá del "qué" enseñamos, para trabajar el "cómo" lo enseñamos, valiéndonos de la didáctica del patrimonio como herramienta de divulgación entre los más pequeños”,  ha señalado la impulsora del proyecto Katrin Setuain.
            A través del material, los alumnos descubren el contexto histórico, la vida en el palacio o su caprichosa arquitectura. En el proyecto ha trabajado los últimos meses un equipo multidisciplinar compuesto por las guías de Guiarte, el arquitecto especialista en el Palacio Aitor Iriarte, Luis y Mikel Sarasola de Maquetas Ederlan, Maite Usach encargada del vestuario, el ilustrador Sergio Gontz y el diseñador Félix Díez de Prismática.
            “Trabajar con este material nos permite despertar su curiosidad y se muestran mucho más participativos durante su visita”, aseguran Marisa Baquero y Lourdes Ijurko, dos de las guías que atienden estas visitas. Al final del encuentro, los escolares reciben una guía para afianzar los conocimientos con juegos y actividades.
            Las visitas van dirigidas a público escolar de segundo ciclo de primaria, se ofrecen en castellano y euskera en grupos reducidos (máximo 30 personas) y es necesario reservarlas con antelación (teléfono 948 74 12 73 o correo: info@guiartenavarra.com)

viernes, 22 de septiembre de 2017

FOTOS ANTIGUAS Y LA CAVA DE CARRICAS EN LAS JORNADAS EUROPEAS DE PATRIMONIO

Grupo de mozos en fiestas de Olite de 1958
La identificación de personas en fotos antiguas de gran formato o la visita a las cerradas cavas de Carricas, linterna en mano, son algunas de las actividades que la comisión de Cultura del Ayuntamiento de Olite/Erriberri ha incorporado al programa de las Jornadas Europeas de Patrimonio, que presentó este viernes el Gobierno de Navarra y que recoge 132 actividades a desarrollar en 58 localidades los próximos 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre.
Antigua bodega de Carricas en la actualidad
            La cita promovida por el Consejo de Europa está organizada desde el departamento de Cultura, que recuperó su celebración el año pasado para abrir las puertas a bienes habitualmente inaccesibles u ocultos. Las propuestas del programa de Olite/Erriberri inciden también en la recuperación del patrimonio humano con una muestra de fotografías (años 50, 60, etc…) ampliadas y puestas a disposición del público en la misma Plaza del pueblo, “para que la gente reconozca a los protagonistas de la imagen e identifique a personas de las que se había perdido la identidad”.
Las cavas están bajo el edificio de la foto
            Otra novedad que promueve el Ayuntamiento como “recuperación del patrimonio escondido” es la visita a la antigua bodega Carricas. Sus cavas, “pertenecientes al conjunto palaciego del castillo, permanecen cerradas por tratarse de un edificio de propiedad privada. Nuestra propuesta es abrirlas al público para que se conozcan” unas galerías arqueadas para las que será necesario ir con linterna y en grupos de 20 personas.

            Además, como el año pasado, también se podrán visitar las torres de la iglesia de San Pedro y, en colaboración con Guiarte, la de El Chapitel. La empresa que gestiona el Castillo también hará visitas teatralizadas al Palacio y, de forma excepcional, durante las jornadas mostrará la sala de las yesería mudéjares que habitualmente permanece cerradas. Guiarte, además, ha programado explicaciones guiadas del “paisaje del vino” esculpido en la restaurada Portada de la iglesia de Santa María.

Estado actual de la bodega de Carricas y las cavas






Exposición en la sala mudéjar del Castillo

Cola para subir a la torre de El Chapitel

El año pasado se exhibió la torá de los judíos









miércoles, 20 de septiembre de 2017

CAMPIÓN, LA DUQUESA Y LAS RUINAS DEL PALACIO DE OLITE

Arturo Campión (Pamplona 1854 - San Sebastián 1937)
Cuentan que la biblioteca del que quizá ha sido el escritor navarro más fecundo estuvo hasta hace años perdida en la rúa Mayor de Olite, en el enorme caserón de un sobrino que tenía  el pensamiento en las antípodas del fundador en 1878 de la Asociación Euskara de Navarra. Arturo Campión Jaimebon (Pamplona 1854- San Sebastián 1937), que murió prácticamente ciego y sin descendencia, firmó hace 127 años una carta que bien pudo estar guardada en ese mismo archivo empolvado olitense. La redactó con la crema de los intelectuales navarros de la época, sus amigos de aventuras culturales y políticas, Juan Iturralde y Hermilio de Olóriz con los que, junto a Julio Altadill, por ejemplo, diseñó en 1910 la bandera navarra. 
          La misiva que entonces sellaron tenía un noble fin, salvar de la ruina y la rapiña humana lo más representativo del antiguo reino, el Palacio Real de Olite, por “simbolizar las muertas glorias de un pueblo ilustre y desgraciado”. Para ello Campión y sus compañeros buscaron el abrigo de la Duquesa de Sevillano que, con gracia, dio largas a los “patriotas”. Solo la Diputación Foral, muchos años después, pudo comprar el arruinado castillo que ahora majestuoso disfrutamos y atrae a miles de turistas que han convertido a los visitantes en el combustible de la economía local.
            Don Arturo, al que se atribuye aquello de “Olite y Tafalla, la flor de Navarra”o “Desconocer Olite es ignorar Navarra”, ya hace más de un siglo intuía que si se dejaba desplomar el arruinado castillo la gran polvareda apagaría, si acaso más, las ascuas de aquella Navarra soberana. El primer año que salió “Euskalerriaren Alde” (1911-1931), autodenominada “Revista de Cultura Vasca”, ya estaba allí Campión, erre que erre, con el tema de “Las ruinas del Palacio de Olite” y contaba cómo se fraguó el intento, fracasado, de camelar la bolsa de la Duquesa y, además, Condesa de la Vega del Pozo.
            Escribe el autor de “Blancos y Negros” que la noble mostraba cierto apego navarro, “patria de alguno de sus descendientes”, y que había donado ya a la Diputación un palacio que poseía en la villa de Dicastillo. Un edificio que, además, se sostenía en mantenimiento con las rentas “más que suficientes” que a la duquesa daba una finca que, precisamente, tenía en los campos de la corraliza de la Plana de Olite.
            Así que ni cortos ni perezosos, los tres pensadores, según cuenta Campión, cogieron papel y pluma y el 28 de noviembre de 1890 redactaron un pliego tan pretencioso como barroco era el léxico de finales del XIX. Para “con mover la piedad patriótica de la Sra. Duquesa a favor de las insignes ruinas de Olite, víctimas del más desnaturalizado desamparo y de la más ruin codicia”, los aduladores no ahorraban en dorarle la píldora con adjetivos como“amante de esta noble tierra”, “admiradora de la belleza del arte”, “cultura de su inteligencia”, “la prócer elevación de su alma”, etc ...
            Una vez empalagosamente introducido el asunto, los promotores entraban a matar y se atrevían a proponer a la rica mujer “una  empresa del todo digna” de quienes como sus antepasados “supieron servir con lealtad a sus Reyes, y aún morir por ellos”. Y luego lanzaban el misil: Se deshacían en elogios sobre el Palacio, describían sus “colosales ruinas”, sus “piedras venerables” que amenazan con desplomarse y representan “las muertas glorias de un pueblo ilustre”, “reliquia idolatrada para el patriotismo” ...
           En su persuasión, los navarros le contaban que desgraciadamente “el mezquino valor económico” echó a perder el castillo, “y cada día la codicia arranca una piedra y derruye una torre, completando con vandálica premeditación el total derrumbamiento ...”, así que sugerían lo más sensato que ella comprara los despojos para guardarlos “sin mengua ni afrenta” hasta que, si nadie lo impedía, cayera por su propio pie. Sería todo un espectáculo ver, añaden, “cómo se retarda ese triste momento sosteniendo las cuarteadas paredes la mano débil y hermosa de una mujer”. La compra del monumento era fácil ya que, según Campión, quienes aparecían como propietarios en el Registro estaban dispuestos a vender solo “por unos miles de duros”.
            Cuando no se había cumplido un mes del envío de la misiva, el día 20 de diciembre, la duquesa se dignó a contestar a los pedigüeños en una finísima carta. Comenzaba bien, como dicta el protocolo, al sentir “profunda simpatía” por la tierra navarra y reconocer que “sería doloroso ver desparecer el Palacio de Olite” ... Empero, y ahora corrige el tiro, la Duquesa de Sevillano y Condesa de la Vega interpreta que si lo adquiere “solo se conseguiría retrasar por algunos años su completa ruina” ... y sentencia que ninguna familia “puede estar llamada a perpetuar un Monumento” y que “a las corporaciones provinciales de Navarra correspondería realizar el feliz pensamiento que ustedes han concebido ...”.
            Y hasta ahí llegó la riada. Aquel envite para el rescate privado del Palacio Real se agotó en el correcto no de la duquesa. Campión, todavía en el número cinco de “Euskalerriaren Alde”, se lamentaba de la desgracia, de que las ruinas continuaban a principios del siglo XX “clamando al cielo contra la ingratitud de los hombres”. Su pluma gemía contra el cielo por aquel despojo que por desidia de los gobernantes representaba “la ruina moral de un pueblo”. Solo en 1913 la Diputación Foral adquirió el edificio y hasta 1937 no comenzó a reconstruirlo. Para entonces Campión, Olóriz e Iturralde eran cenizas. De ellos queda hoy su terco empeño y el polvo de las cartas en una biblioteca perdida.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

A LAS 12.01 HORAS OLITE RECORDÓ A PEDRO MEDRANO

Jon Goicoechea lanzó el Chupinazo
El Chupinazo de inicio de las fiestas de Olite/Erriberri se lanzó este miércoles con unos minutos de retraso para recordar al recientemente desaparecido Pedro Medrano, que en el balcón del Ayuntamiento estuvo representado por su familia y el disparador del cohete su sobrino Jon Goicoechea.
            Poco antes del mediodía, ante un balcón lleno de autoridades e invitados, la Banda de Música dirigida por Asier Zabalza interpretó la pieza preferida de Medrano, “Paquito chocolatero”, mientras el público que atestaba la Plaza guardó silencio.
El padre y la hermana de Medrano en el Ayuntamiento
       A continuación Jon Goicoechea, elegido en votación popular lanzado del cohete, prendió la mecha y recordó al inigualable animador que fue Pedro Medrano. Poco antes del disparo, en el interior de la Casa Consistorial el Ayuntamiento entregó el Pañuelo de Honor a una representación de los miembros más veteranos del grupo Olite/Erriberri por la Memoria. También distinguió a la comerciante Sátur  Ruiz y a las deportistas Miren Ederra, Maider Etxeberria, Lydia Ardanaz y Javier Marín.
            A la casa Consistorial acudieron políticos de los principales partidos y en representación del Gobierno su vicepresidente, Manu Ayerdi, así como los alcaldes de Tafalla, Arturo Goldaracena, y de Estella/Lizarra, Koldo Leoz. Entre los invitados también hubo una delegación de periodistas chinos que estos días visita Navarra.


El vicepresidente Manu Ayerdi con las autoridades municipales


Delegación de periodistas chinos

De izq a  dcha, los alcaldes de Tafalla, Estella y Olite