martes, 13 de diciembre de 2011

BREVE RESEÑA DEL EXILIO DE LA MERINDAD DE OLITE

El grupo Altaffaylla Kultur Taldea ha colocado recientemente una placa que recuerda la figura de David Jaime Deán (Eugui, 1887-Cambó, 1949), concejal de Tafalla, miembro de la Diputación Foral en 1931, presidente del Consejo de Navarra instalando en el exilio y destacado representante del destierro merindano. Jaime fue uno de los republicanos que consiguió pasar la muga tras el golpe militar franquista. Otros muchos paisanos, conocidos y no tanto, hicieron el mismo viaje al olvido.

El censo de “Emigrados Políticos Navarros (1945-1946)”, los libros “El exilio republicano navarro de 1939” y “Gurs, el campo vasco”, junto a historiadores como el lerinés Josu Chueca, el mirandés Juan Jesús Virto, el tudelano Fernando Mikelarena o los pamploneses Manuel Martorell y Ángel García-Sanz han sido de las pocas fuentes que se han entretenido en mirar la estela del destierro que, normalmente, llegaba a Iparralde para luego esparcir su polvo resignado por México, Venezuela, Argentina o Chile.

Mientras Pamplona, y por extensión Navarra, se convertía tras la guerra “toda ella en un castillo” y era conocida como “la nueva Covadonga”, los exiliados navarros se reencontraban en Baiona y creaban en 1946 la Unión Navarra con la primera tarea de hacer en un censo de los aproximadamente 500 paisanos huidos en suelo galo. Muchos de ellos eran excombatientes de un ejército republicano que tuvo a unos 1.500 navarros en sus filas.

En la lista de censados de la comarca aparece José Alfaro Cillero (Pamplona, 1895- Tafalla, 1979), empleado de correos que el 14 de abril de 1931 proclamó la República desde el balcón del Ayuntamiento tafallés. Fundador del Centro Republicano Autónomo y sin filiación concreta, Alfaro tuvo que ganarse la vida como lector en una escuela y vigilante en una central hidroeléctrica cercana a Baiona.

Amado Alonso García (Lerín, 1896-Massachussets, 1952), el más relevante lingüista nacido en Navarra, no fue propiamente un exiliado porque desde 1928 trabajaba en Argentina, aunque sus posiciones republicanas le impidieron volver. Alonso fue catedrático de español en la Universidad de Harvard. La España oficial le ignoró totalmente.

La maestra y abogada socialista Julia Álvarez Resano (Villafranca, 1904-México, 1948), fue una estacada feminista, primera diputada navarra, primera gobernadora civil, miembro de la Agrupación de Mujeres Antifascistas, directora de El Socialista en Toulouse, coincidió en el exilio con el pamplonés Jesús Monzón, comunista impulsor del maquis que pretendió reconquistar la Península. Alejada del PSOE, las dificultades económicas le forzaron a reunirse en México con parte de su familia. Murió a allí a los 44 años.

Luis Angulo Garés, (Pamplona, 1895-Buenos Aires, 1981) fue hijo del tafallés Gregorio Angulo Martinena, cantero adalid del socialismo navarro. Luis fue un pintor militante del PSOE. Llegó a Francia tras refugiarse con su padre en Ponferrada y, luego, en Asturias. Primero se instaló en Burdeos y más tarde marchó a Argentina.

Mariano Ansó Zunzarren, (Pamplona, 1899-Biarritz, 1981) fue el paisano de mayor rango político. Sus abuelos paternos procedían de Barasoain y tenían domicilio en Tafalla. Estudió en los Escolapios tafalleses, ejerció de abogado y en 1931 participó en la proclamación de la República desde el Ayuntamiento de Pamplona, ciudad de la que después fue alcalde. Dejó el cargo para ejercer de diputado y en Madrid se granjeó la amistad de Manuel Azaña. Miembro de Acción Republicana, Ansó llegó a ser secretario del Congreso y hasta ministro de Justicia de Juan Negrín. En el exilio residió en Marsella, Niza y Lausana, hasta que al final recaló en Biarritz. Negrín le nombró responsable del consorcio que administró los intereses españoles en manos del gobierno en el exilio.

Jesús Boneta Campo, (Peralta, 1901-San Sebastián, 1989) estuvo empleado en la Azucarera de Marcilla y destacó como concejal peraltés preocupado por la recuperación del comunal. Tras la sublevación de Mola escapó a Tafalla donde un conocido le mantuvo escondido un año. Después pasó a Francia y se unió al ejército republicano. Tras la derrota, su compromiso comunista le llevó a Cuba, Nueva York, Santo Domingo, París y Praga. En 1959 pudo regresar y se instaló en Donostia.

Epifanio Cruchaga Eseverri, (Murillo el Fruto, 1889-México, 1950), agricultor socialista que ocupó en Murillo el cargo de teniente de alcalde. Tras el levantamiento fascista permaneció un año oculto en Tudela. Logró pasar a Francia y de allí recaló en la Barcelona republicana. En el exilio estuvo en Santo Domingo. Recorrió más tarde Venezuela, Panamá y México, donde murió.

Francisco Javier Domezáin Chavarri, (Artajona, 1891-Pamplona, 1950), hombre de familia acomodada, presidente de la Sociedad de Corralizas de Artajona, alcalde de la localidad y diputado por el distrito de Tafalla en 1934, fue uno de los políticos de peso en la comarca. Domezáin, miembro de Acción Republicana, era secretario particular del exalcalde de Pamplona Mariano Ansó y amigo personal de Azaña. Al comenzar la guerra incautaron todos sus bienes. En su exilio de México participó en la fundación de la Comisión de Cultura Vasca, presidió la Comisión Pro-Navarra y formó parte del Consejo de Navarra, una especie de Diputación en el destierro.

Santiago Donxandabaratz Muruzabal, (Tafalla, 1895), uno de los próceres del nacionalismo vasco tafallés, conoció su primer exilio en los años veinte por colocar la bandera de Navarra en la casa consistorial. Miembro de Napar Buru Batzar del PNV, salió tras la guerra hasta instalarse en Venezuela, donde fue destacado miembro del Centro Vasco de Caracas.

Rufino García Larrache, (Pamplona, 1889-Baiona, 1956), era hijo del tafallés Teodoro García Alzuza. Industrial y empresario agrícola, fue concejal republicano en Pamplona, se afilió a Izquierda Republicana y en el exilio fue nombrado representante de este partido en el Bloque Nacional Vasco. Se refugió en Baiona y presidió la Junta directiva de los exiliados de Unión Navarra. Su hermano, Félix García Larrache, (Pamplona, 1880-Baiona, 1962), era miembro del PNV y destacado representante en la capital labortana de la Liga Internacional de Amigos de Euskadi.

Félix Julián Gurucharri Mendivil, (Falces, 1898- Londres, 1962), anarquista de la CNT, emigró antes de la guerra a Barcelona donde se adhirió al sindicato de transportes. En Francia pasó por distintos campos de refugiados hasta ser deportado a Argelia. Finalmente llegó a Londres.

Jacinto Ochoa Marticorena, (Uxue, 1917-Pamplona, 1999), una de las biografías más significativas de la resistencia antifascista, pasó en la cárcel la tercera parte de su vida. Militante comunista, alcanzó el exilio en Francia tras una rocambolesca fuga del Fuerte San Cristóbal (Ezkaba). Combatió con los maquis y fue nuevamente detenido y encarcelado. Es el comunista navarro con la prisión más larga y, paradójicamente, el exilio más corto.

Eulalio Redín Vidaurre, (Pamplona, 1909-México, 1952), era hijo de la tafallesa Eladia Vidaurre Izura y trabajó como carpintero en la capital navarra. Estaba afiliado a la UGT y el PSOE, así que huyó a la zona republicana y se alistó en la milicias de Barbastro (Huesca), donde alcanzó el grado de teniente. Tras la derrota fue internado en el campo de concentración de Gurs. Consiguió salir y llegar a México, donde murió.

Gregorio Velasco Troyas, (Peralta, 1909-Alicante, 2000), maestro y presidente de las Juventudes Socialistas de Navarra, Velasco llegó a ser director del periódico ¡¡Trabajadores!!, órgano de expresión del socialismo navarro. Se trasladó a la localidad vizcaina de Sestao para ejercer su profesión docente. Después del golpe, quedó en zona republicana y ejerció de corresponsal de guerra. Embarcó en Alicante rumbo a Orán y de allí acabó en la URSS, donde llegó a emplearse de traductor. De Moscú pasó a Praga. Hasta 1973 no pudo regresar.

Algunos cargos públicos socialistas que también consiguieron zafarse de la represión y llegar a Francia fueron Miguel Maestrojuán Lecumberri y el concejal de Beire Julián Andión, el edil de Olite/Erriberri Tomás Chivite Fernández, así como Pedro Lacabe, alcalde de Berbinzana, que murió en un hospital cercano a Biarritz.

Otros muchos paisanos, más o menos anónimos, padecieron similares vicisitudes. Varios quedaron registrados en el listado que en 1945 abrió el Consejo de Navarra en el exilio. Algunos son estos: Luis Amadoz Fernández, de Marcilla; José Arlegui Sendoa, Carcastillo; Rufo Armendáriz Zabalegui, Artajona; Serafín Azcárate Yzurdiaga, Tafalla; Pedro Bermúdez Navarro, Olite/Erriberri; Síxto Beruete Ibáñez, Miranda de Arga; Millán Dieguez Loza, Tafalla; Jesús Equísoain Isturiz, Tafalla; Juan José Fabo Olleta, Marcilla; Ángel Franco Alonso, Tafalla; Laurentino García González, Miranda de Arga; Javier García Jaurrieta, Artajona; Jesús Giménez Lau; José Gurucharri Mendive, Falces; Juan Inglés, Tafalla; Vicente Landibar Navarro, Marcilla; Casto Martínez, Funes; Vicente Ocáriz Pernaut, Tafalla; Lucio Orta, Carcastillo; Félix Pla Gil, Carcastillo; Benigno Resano, Peralta; Pedro Sesma Garrido, Marcilla; Alejandro Sola Pernaut, Uxue; Leandro Torres Armendáriz, Falces; Juan José y Paulino Zoco Crespán, de Carcastillo.

En el fichero de internados en 1939 en el campo de refugiados de Gurs (Bearne) quedaron consignados los nombres de merindanos como Cristóbal Adrián Murugarren, de Villafranca; Luis Amador Fernández, Marcilla; Lorenzo Arcos Delrío, Larraga; Julio Ardanaz Arizcuren, Murillo; Conceso Ardanaz Díez; Artajona; Felipe Asín Pérez, Peralta; Higinio Balbás Pradejón, Olite/Erriberri; Claudio Blay Briza, Villafranca; Felipe Calvo Lauroba, Tafalla; Emilio Castillo Martínez, Peralta; Sebastián Chivite Fernández, Olite/Erriberri; Ignacio Eizaguirre Aramburu, Villafranca; Francisco Esandi Zuazo, Pitillas; Joaquín Escudero Sola, Tafalla; Constancia Esparza Barado, San Martín de Unx; Joaquín Esparza Lanas, Murillo; Teófilo Echabarren Mateo, Tafalla; Mariano Fernández Martínez, Tafalla; Cándido Fernández Orduña, Mélida; Jesús Garasa Adot, Pitillas; Jorge Girones Ferrándiz, Murillo; Andrés Ibáñez García, Villafranca; Serafín Indart Flamarique, Tafalla; Dionisio Lamas Crespo, Carcastillo; Antonio López Otazo, Tafalla; Primitivo Lorea Loyola, Tafalla; Cecilo Marquina Zalduendo, Tafalla; Nicolás Machín Ruiz, Olite/Erriberri; Máximo Martínez Osés, Tafalla; Irineo y Raimundo Múgica Induráin, Olite/Erriberri; Nicanor Napal Gabari, Murillo el Fruto; Aniceto Orbaiceta Amatiáin, San Martín de Unx; Vicente Ozcáriz Pernaut, Tafalla; Isidoro Salaberri Bustince, Uxue; Félix Sánchez Ojer, Tafalla; Marino y Víctor Santesteban Loidi, Murillo; Félix y Lucio Sembroiz Armendáriz, Olite/Erriberri; Heliodoro Tejada Martínez, Falces; Prudencio Toledo Gómez, Olite/Erriberri; Santiago Velasco Marcilla, Villafranca; Gerardo Vélez Simonena, Olite/Erriberri; Domingo Villa Isasi, Villafranca; Santiago Vilarroel Gorraiz, Artajona; Alejandro Zubiri Echeverría, Caparroso y otros que, perdón por la involuntaria omisión, no dejaron huella o todavía no se ha encontrado.

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