lunes, 18 de agosto de 2014

¿ DÓNDE ESTÁ EL ESCUDO DEL REY CARLOS III EL NOBLE ?

Pétalo hallado
Las excavaciones arqueológicas que este verano se hacen en la zona de la antigua capilla de San Jorge de Olite/Erriberri, entre el Parador de Turismo y la iglesia de Santa María, han descubierto una nueva sorpresa al hallar una de las hojas de castaño talladas en un ventanal desparecido en el que lucía el escudo real de Carlos III el Noble. La ventana y otros ornamentos fueron dibujados y documentados en 1869 por Juan Iturralde y Suit. Aproximadamente 50 años después, cuando los hermanos Yárnoz comenzaron a planificar la restauración del Palacio, todo se había esfumado. No había ni rastro del  lienzo del muro en el que estuvo el relieve heráldico al que, además, acompañaban dos bellos rosetones. Un pétalo solitario es ahora la única huella.

Ventanal, en  rojo la hoja de castaño
     La pieza encontrada, en perfecto estado, tiene aproximadamente 12 centímetros de largo y fue descubierta en los trabajos de limpieza que realizan los operarios en la zona de la antigua bodega del Palacio, muy próxima también al cementerio medieval en el que se descubrió una losa con una inscripción en posible euskera arcaico. La hoja de castaño era enseña del monarca Evreux y formaba parte del escudo de armas que presidía la capilla, actualmente en ruinas, y donde también se han localizado pequeños trozos de cerámica de distintos colores, entre otros restos.

Planta del muro desaparecido
         El arquitecto vizcaíno Aitor Iriarte, un experto en el estudio de la estructura del castillo, opina que el fragmento pertenece al último pétalo de la orla que rodeaba las  armas del rey.  El emblema estaba intacto después del incendio que tras la francesada arruinó el castillo el 16 de febrero de 1813 por orden de Francisco Espoz y Mina.
   
         Iriarte, que periódicamente recorre los más de 200 kilómetros que separan Bilbao de Olite para completar sus investigaciones, precisa que, seguramente, antes de que en el año 1937 comenzara la restauración del monumento los escudos y los rosetones ya habían volado, como muchos vestigios fundamentales que desaparecieron cuando en 1965 se levantó el Parador de Turismo sobre, prácticamente, el vaciado del castillo primigenio.

El Palacio Viejo antes de ser Parador
        El único documento fehaciente del ventanal es la memoria que del estado del Palacio realizó Iturralde y Suit con ayuda de Aniceto Lagarde, estudio que a la postre sirvió para salvar las ruinas del alcázar y para que la Diputación de Navarra y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se interesaran por su conservación. Con enorme paciencia, los autores evidenciaron los restos del desvencijado monumento. Al llegar a la capilla, Iturralde apuntó que no quedaban más que sus muros exteriores y Lagarde bosquejó un corte transversal de la planta.

 
Dibujo de 1869 obra de Iturralde y Suit
    En el lienzo de la pared opuesta al altar del templo, Iturralde observó “una ventana con sus dos bancos, encima de la cual hay dos grandes escudos de armas esculpidos y sobre ellos dos rosetones de gracioso efecto”, que dibujó. En la lámina salida de su mano se aprecia el detalle de los dos escudos. Uno, al que pertenece la hoja de castaño, luce las armas de Carlos III, con los cuarteles en los que alterna la heráldica de Navarra y Evreux, mientras que en el otro repiten estas armas en la mitad izquierda y en la derecha hay un león rampante y un cuartel borroso. 
        
            Después de tanto tiempo es difícil aventurar algo sobre a dónde fue a parar el bello ventanal decorado con sendos escudos, si bien el redactor del documento base de la reconstrucción del monumento ya aventuraba en el siglo XIX que, más que las guerras o los incendios, “el vandalismo de los hombres ha hecho lo que no pudieron conseguir la furia de los elementos y el transcurso de los siglos”.


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